martes, 28 de abril de 2009

Me duele

Me duele, claro que me duele, pero jamás te lo admiteré en tu cara por la poca dignidad que aún tengo.

Me duele pensar que para ti no fui más que un juego con e cual te divertías al destrozarlo en miles de pedazos cada vez que tus pequeñas manos querían.

Me duele verte caminar de la mano de otra como antes eramos solo tú y yo, sin ninguna preocupación por el camino. Me duele tanto tu indiferencia hacia mí.

Pensando que tal vez todo eso fue un juego, una manera de entretenerte de todo lo aburrido que había en tú vida, decidiste jugar conmigo, pensando en que sería lo más divertido ver como se destruían poco a poco todas mis ilusiones. Tomaste el juego y lo retorcías de tal manera en la que yo siempre saliera perdiendo por mi debilidad, miedo y cobardía a perderte algún día. Te divertías tanto al ver mi cara toda llena de dolor que no te importaba si me dolía o si sufría algo, claro si te fijabas en eso el juego dejaría de ser tan divertido, ¿no?

Pero ya nada puedo hacer, lo peor de todo es que yo puede haber detenido tanto dolor dándote la espalda sin detenerme a escucharte... Eso duele más que cualquier otre cosa en esta vida. Mi culpa.

Mi culpa es todo este dolor que ahora siento, por no haberme alejado lo suficiente después de haber visto que tus intenciones no eran nada bueno para mí. Debí haberme detenido en ese momento, pero no.

Pero no lo hice pensando en que está ocasión sería totalmente distinta, que tú podrías cambiar si te lo proponías de esa manera. Pero no fue así.

Ahora sólo me queda decir que todo esto me duele, y que sufrí por un instinto masoquista del cual nunca en mi vida creí tener hasta este momento.

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